martes, 21 de abril de 2020

No te he abandonado

Hubo una vez que al leer este poema, pensaba en alguien y me aliviaba.

Elio González tiene un vídeo donde lo recita de una manera increíble. 

No te he abandonado.
Mis cosas no te hablarán del nunca,
pero es que había en ese silencio
mucho ruido y las avispas que te
daban miedo parecía que habían
hecho nido en mis ojos. Estaba muy
deshilachada ya para sostenerte.
Ahora silente, cautiva adrede en
otro orden, como en una casa donde he prohibido tu perfume, donde no
voy llenando los rincones de
promesas. Estoy buscándome nueva en
otro azul.
Estoy sin estar. Sé que es algo
raro y tú no lo sabes, pero a veces 
te cobijo.
Te pienso. Y el día acaba
pareciéndose a ti.
No te he abandonado.
Tal vez volverán los momentos del
vino, de películas turcas y boleros
donde entonces tú no protagonices
el estribillo. De colocar de nuevo las ventanas. Pero tenía despeinada
la vida.
Busqué la sed que calma el agua.
Algo semejante a los dedos 
protectores bajo el raso. Y estas
palabras de fogueo corroboran,
hablan, mienten sólo en la mitad de 
su imagen cuando te dicen que sigo
estando.
Borra mis huellas anteriores.
Bórralas. Menos el deseo a todo lo
tuyo.
Imagíname intacta y desconocida,
como el destino deseado que sólo
conoces por postales. 
Me fui porque te parecía triste la
música si yo la cantaba. Estas
alegrías sonaban por quebrantos.
Me fui porque tus brazos compartían 
el vuelo con las aves que huyen de
las estaciones del frío. 
Me fui porque iba tanto a buscarte 
que me cruzaba conmigo de vuelta
siempre sin noticias y se le iban
enredando las ganas en el
desconsuelo.
Me fui porque estas manos ya
querían saberte de memoria.
No te he abandonado.
Sólo me he ido leve, el tiempo de
un contraluz, un ensayo, un
desvelo, o lo que tarda en 
derretirse el alma de una vela.
Me fui porque esta esperanza 
era tu asiento vacío en un carruaje
de plomo con un caballo de piedra
sobre un puente de cerillas.
No te he abandonado.
Y créeme si te digo que estoy
cerca, justo en la distancia de los
pasos que me protejan de intentar
quererte de nuevo.
Y créeme si te digo que estoy 
lejos, pero justo en la distancia 
de los pasos que me permitan volver
a ti si te hiere la vida.

Puerta que al abrirse muestra una playa - Rubén Tejerina.

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