jueves, 31 de enero de 2013

Y entonces

Siento que me muevo a cámara lenta. Me muevo a cámara lenta y, lo que me rodea se mueve, deprisa. Y yo solo quiero volver atrás, a cuando todo era normal, cuando estabas aquí, cuando no era la pobre chica triste tirada en el suelo, y sin embargo, soy eso. Porque estoy así. Siento la presión, todos se acercan aquí esperando de mí que me mueva. O que reviente, llore, grite o gima. No me importa hacer mi papel. No me importa decir o hacer lo que se supone que debo hacer si así os encontráis mejor todos. Pero no sé cómo se hace, no sé ser esa persona, no sé quién es esa persona.

lunes, 28 de enero de 2013

Y mientras debería dormir, te pienso

Aunque no lo creas siempre me preguntaba qué sería de mí sin tu presencia. Esa ausencia que a veces me llegó a lastimar, por más pequeña, por más mínima, por más insignificante que fuese, sabías subsanarla muy bien. 
Tanto que hemos vivido y nunca te conté qué felicidad me daba saber que siempre estabas, cuando lo quería y cuando no, aunque suene muy egoísta. 
Cuántas veces hemos peleado, nos hemos gritado, maltratado y cuantas más nos hemos reído, abrazado, divertido, burlado de gente y de mil cosas más.
Me hacías sentir única, fuerte, diferente, no sé.
A pesar de las dificultades y de las situaciones en las cuales nos alejamos, yo siempre estaré aquí. De lejos o de cerca.
Y debería haberte dado las gracias por tanto. Por cada paso en el que me has acompañado, por cada regaño, por cada consejo, por cada risa y sonrisa que me sacaban de problemas. Por los comentarios fuera de lugar. Por los chistes sin sentido que me hacían gracia y a ti te avergonzaban. Por cada incoherencia.
 No lo sé, lo he estado pensando desde que te fuiste. Creo que me pasó como a la protagonista de "Cosas que nunca te dije" en la película ella dice nunca te dije nada importante, por eso precisamente, porque era importante. ¿Qué irónico, verdad? Me encanta esa película, deberías verla. Mi escena favorita es una en la que ella tiene un día pésimo y va al supermercado a comprar su helado favorito y se ha agotado y el dependiente le dice -deberías probar este- y le enseña otro sabor y de momento ella se vuelve como loca porque, macho, este tío no comprende la importancia de ese determinado helado y se lo quiere cambiar como si tal cosa. 
No sé qué más decirte, no quiero que me malinterpretes. No te pido que me hables, me preguntes o vuelvas. Tampoco quiero convencerte de nada. Solo quiero que sepas como me siento. Simplemente no quiero que sigas con tu vida sin saber como me siento, no sé. Creo que no lo soporto.


jueves, 24 de enero de 2013

Cambios

Alicia y la oruga se estuvieron contemplando en silencio durante algún tiempo. Al fin, la oruga se quitó la boquilla del narguile de la boca y le habló con voz lánguida y adormilada.
-¿Quién eres tú? -le preguntó la oruga.
No era esta precisamente la manera más alentadora de iniciar la conversación. Alicia replicó, algo intimada:
-Pues verá usted, señor..., yo..., yo no estoy muy segura de quién soy, ahora, en este momento; pero al menos sí sé quién era cuando me levanté esta mañana; lo que pasa es que me parece que he sufrido varios cambios desde entonces.

Alicia en el país de las maravillas - Lewis Carroll.

lunes, 21 de enero de 2013

La estrella

Cuando volví a dormir en mi habitación, me acordé de una cosa que me había dicho el abuelo:
-Cuando yo me haya ido de viaje y el sol desaparezca por detrás de los edificios, cuando el cielo esté limpio y no haya nubes, asómate a la ventana. Yo estaré en la primera estrella que veas más cercana a ti y podré escuchar todo lo que me quieras decir.
-¿Te puedo contar todo lo que yo quiera, abuelo?
-Claro, mientras tú creas que es así, yo estaré allí.
-¡Qué guay!
Pero el abuelo se marchó hace ya muchos días. Por lo menos diez o más. Pero yo no veo su estrella. Siempre hay muchas nubes.

El estanque de los patos pobres.

martes, 15 de enero de 2013

Lo que no he vivido

Y siento todo mi dolor. Lo que no sé, lo que no he vivido, lo que ahora me falta. Para siempre. "¿Cuántos brazos te han estrechado para convertirte en lo que eres?" Cuánta razón tienes. Qué cierto es. Qué importa. Al fin y al cabo, él no me lo dirá, por desgracia. Por eso me quedo en silencio. Y lo miro. Pero no lo encuentro. 

domingo, 13 de enero de 2013

Gracias

-Ay, mi niña ¿Qué harás cuando yo no esté?
-Dividirme, abuelo, dividirme.