lunes, 21 de enero de 2013

La estrella

Cuando volví a dormir en mi habitación, me acordé de una cosa que me había dicho el abuelo:
-Cuando yo me haya ido de viaje y el sol desaparezca por detrás de los edificios, cuando el cielo esté limpio y no haya nubes, asómate a la ventana. Yo estaré en la primera estrella que veas más cercana a ti y podré escuchar todo lo que me quieras decir.
-¿Te puedo contar todo lo que yo quiera, abuelo?
-Claro, mientras tú creas que es así, yo estaré allí.
-¡Qué guay!
Pero el abuelo se marchó hace ya muchos días. Por lo menos diez o más. Pero yo no veo su estrella. Siempre hay muchas nubes.

El estanque de los patos pobres.

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