viernes, 12 de julio de 2013

Despegue

"Cuando el avión despegó del aeropuerto me recosté en el asiento y me sorprendió sentir un inmenso alivio. Tenía la extraña sensación de que me estaba aerotransportando a un lugar más feliz. De pronto, me alegré mucho de marcharme porque últimamente las cosas no me habían salido demasiado bien. Lo mío era vivir con poco espacio para maniobrar.

Más tarde, cuando el avión atravesó las nubes, cerré los ojos y me asaltaron los recuerdos. El dolor inicial que me había causado su rechazo se había desplazado ligeramente para hacerle sitio al dolor que me causaba su ausencia. No debí empezar a pensar en él y en lo que me había dicho porque eso me hacía sentir un poco histérica. Me invadía una convulsión casi incontrolable de verlo inmediatamente, decirle que estaba equivocado y suplicarle que pensara un poco en mí. Tener esa incontrolable convulsión a bordo de un avión al principio de un vuelo de cinco horas era una estupidez. Así que reprimí mi necesidad de correr a buscarlo. Afortunadamente, la azafata empezó a repartir bebidas, y acepté un vodka con naranja con la misma gratitud con que una niña a punto de ahogarse habría aceptado una cuerda."


Rachel se va de viaje - Mariam Keyes.