Emma componía cartas largas e intensas, rebosantes de chistes y de subrayados, de ironías forzadas y añoranza mal disimulada; manifestaciones de amor en dos mil palabras por correo aéreo. [...] A cambio, Dexter le mandaba postales con franqueo insuficiente: “Ámsterdam es una locura”, “Barcelona demencial”, “Dublín, marcha a tope. Mañana resacón”. Como escritor de viajes no era Bruce Chatwin. A pesar de todo, Emma se guardaba las postales en el bolsillo del abrigo y daba largos y melancólicos paseos por Ilkley Moor, buscando algún significado oculto en “¡Venecia totalmente inundada!”.
Siempre el mismo día - David Nicholls.
No hay comentarios:
Publicar un comentario